lunes, junio 15, 2009

Reciclar un canuto de papel de cocina y una caja de fresas


Este fin de semana tocaba reciclar.
Siempre me asombran los cruces en el tiempo y en el espacio. Digo esto porque fue un cruce en el tiempo y en el espacio de una caja de fresas y de un rollo de papel de cocina lo que hizo aparecer la obra que aquí os dejo. Ambos se terminaron a la vez, la caja de fresas y el canuto de cartón del papel de cocina quedaron juntos en la encimera durante un lapso de tiempo. El suficiente para que mi cabeza ideara algo con ellos.

Los cruces en el tiempo y en el espacio son extraños. A veces he tropezado o incluso chocado con otra persona en un punto determinado, aún siendo el lugar en el que me encontraba un sitio amplio incluso diría yo muy amplio, y no habiendo más gente alrededor que pudiera estorbarme y obligarme a tomar una dirección prefijada. Estos encontronazos en espacios vacíos y extensos donde parece imposible entorpecer tu macha por otra persona me hacen reflexionar ¿Cómo puede ser que dos desconocidos se encuentren y elijan el mismo lugar a la misma hora como si algo los atrajese y sigan siendo desconocidos?

Bueno como os comentaba este trabajo comenzó recortando el canuto de cartón en una sola vez y dando la forma de la gente. Es decir no está pegado sino solo recortado y doblado. Pinte las figuras y los restos de los recortes, es decir la parte de cartón que no son figuras están pintadas en negro.
Luego pinte la caja de fruta de negro y blanco de las sobras de unos botes de pintura que utilicé para un trabajo de unos decorados de una obra de teatro. Añadí tres figuras de un resto de pasta de papel y las pinté con los mismos colores.
Añadí un pequeño poema compuesto de un tanka y un haiku de mi creación en el que estaba basada la idea. Este pequeño poema pertenece a una obra que titulo De 7 a 7 de la mañana. Que describe diferentes momentos de diferentes tipos de vida Este momento esta incluido en el tipo de vida “Rutina de una vida cualquiera” y el momento es “7 de la mañana. El metro”




7 de la mañana. El metro
Apretujones
en el vagón de metro
sudores blancos
de caras erráticas
ajenas en tu vivir.

No tienes sitio,
lo ocupan extraños
que te abrazan.

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